
Hoy empiezo con este texto que pertenece a un libro de Joaquín Argente y se titula: ME DOY PERMISO PARA...
Es un libro de autoayuda y que suelo utilizar en talleres para subir la autoestima a través del juego.
“Muchas de la enfermedades y angustias
Que sufrimos en la vida cotidiana
Tienen una causa realmente muy simple:
Estamos sobrecargados.
No nos educaron para saborear la vida
Y disfrutarla, sino para llevar
Un pesado fardo psicológico y físico
De supuestas obligaciones:
“Deberías hacer esto”,
“Tendrías que actuar de esta forma”,
“Has de ser correcto”,
“Hay que hacerlo todo lo mejor posible”;
“Debes ser perfecto y sin contradicciones”.
Eso nos dijeron. Y muchas más órdenes.
Son demasiadas exigencias
Que hemos convertido
En auto-exigencias.
Pero es simplemente imposible
Responder a tanta orden
Interior y exterior
Sin derrumbarse de agotamiento.
Se trata, pues, de empezar a permitirnos
Echar lastre por la borda, andar más ligeros.
La vida es breve _ ¡y tan breve! –
Pero es un camino radicalmente bello.
Cuando una persona
Comienza a tirar peso,
A rechazar tantas órdenes exteriores
Que no se corresponden
Con sus anhelos profundos,
Le cambia incluso el rostro:
Se la ve rejuvenecer.
Que sufrimos en la vida cotidiana
Tienen una causa realmente muy simple:
Estamos sobrecargados.
No nos educaron para saborear la vida
Y disfrutarla, sino para llevar
Un pesado fardo psicológico y físico
De supuestas obligaciones:
“Deberías hacer esto”,
“Tendrías que actuar de esta forma”,
“Has de ser correcto”,
“Hay que hacerlo todo lo mejor posible”;
“Debes ser perfecto y sin contradicciones”.
Eso nos dijeron. Y muchas más órdenes.
Son demasiadas exigencias
Que hemos convertido
En auto-exigencias.
Pero es simplemente imposible
Responder a tanta orden
Interior y exterior
Sin derrumbarse de agotamiento.
Se trata, pues, de empezar a permitirnos
Echar lastre por la borda, andar más ligeros.
La vida es breve _ ¡y tan breve! –
Pero es un camino radicalmente bello.
Cuando una persona
Comienza a tirar peso,
A rechazar tantas órdenes exteriores
Que no se corresponden
Con sus anhelos profundos,
Le cambia incluso el rostro:
Se la ve rejuvenecer.
Joaquín Argente
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